Los efectos de la tecnología en la infancia

Niños pequeños compartiendo una tablet

Nuestros niños están ya inmersos en el mundo digital

Desde que el uso de dispositivos como tablets y smartphones se generalizó es muy común ver como los niños los usan con gran destreza. Muchos padres han encontrado en estos aparatos un talismán para mantener a los pequeños tranquilos mientras realizan alguna tarea del hogar. Lo cierto es que, en algunos casos, estamos viendo esto con más frecuencia de la que nos gustaría.

A veces podemos confundir su aparente agilidad en el manejo de estos dispositivos con un incremento en la inteligencia. Los niños asimilan facilmente su manejo debido a que su interfaz es táctil y obtienen respuestas inmediatas. Finalmente aprenden mediante prueba y error y no siempre aplicando una lógica, sino simplemente descartando opciones.

Esto llega hasta tal punto que los niños y adolescentes ven y entienden el mundo a través de las pantallas de sus dispositivos electrónicos. Al parecer esto está pasando factura a su coeficiente intelectual. De hecho, un reciente estudio concluye que las nuevas generaciones son las primeras menos inteligentes que sus propios padres.

Ya en 2009, el investigador político neocelandés, James R. Flynn, ya acuñó lo que conocemos como “efecto Flynn“, es decir, la inteligencia, lejos de aumentar con los años, se está reduciendo. En el último siglo, nuestras habilidades cognitivas habían mejorado hasta 30 puntos. Con la llegada del nuevo milenio, hemos empezado a retroceder.

Ahora, el investigador francés Michel Desmurget nos explica en su libro La fábrica de cretinos digitales, algo aún más alarmante. Estamos depositando nuestro futuro en una generación que, por primera vez en la historia presenta menos competencias intelectuales que los nacidos, por ejemplo, en los 80.

¿Quienes son los nativos digitales y por qué son menos inteligentes que sus padres?

Cierto es que no es bueno definir a los individuos por las generaciones a las que pertenecen, ya que de este modo creamos prejuicios. Por otra parte es fundamental aclarar que las nuevas tecnologías no han llegado para sustituir las capacidades intelectuales ni para sustituirnos. Internet, y todo lo derivado de este universo, es uno de los mejores recursos creados por el ser humano. Es una gran herramienta que favorece la propagación del conocimiento, la cohesión y democratización social, y la difusión inmedianta de la información (aunque también de la desinformación).

Niña con tablet más grande que ella
Además, tampoco podemos afirmar que todos los jóvenes presentan un CI más bajo que las generaciones anteriores.

Lo que preocupa a los educadores, psicólogos y sociólogos es el el claro retraso en la maduración neurológica que presentan los nativos digitales debido a la temprana exposición a las pantallas digitales.

Los nativos digitales

El término “nativo digital” fue acuñado en 2011 con la publicación La muerte del mando y del control, de Marc Prensky. Los definió como esa generación posterior a los millenials que han nacido y crecido en esta era en la que el progreso tecnológico y el mundo digital son cotidianos.

Las siguientes características definen a esta generación:

  • Son la generación Z, es decir, jóvenes nacidos entre el 1995 y 2015.
  • Necesitan recibir información de manera rápida a través de sus dispositivos.
  • Prefieren las imágenes a los textos.
  • Tienden a la multitarea, pueden hacer muchas cosas a la vez, pero sin embargo les cuesta focalizar la atención en una sola área para resolver problemas simples.
  • Quieren resultados inmediatos. Se estima que su tiempo de atención y valoración de un estímulo es de 8 segundos. Es decir, si algo no les atrae durante ese intervalo de tiempo en el mundo digital, lo descartan.
  • Tienen poca resistencia a la frustración.
  • Se guían por los refuerzos inmediatos y los necesitan de manera constante.
  • Trabajan mejor a través de los dispositivos electrónicos, evitando el lápiz y el papel.
  • Socializan a través de las redes sociales y tienden a interpretar el mundo a través de este canal.
  • Son impacientes y priorizan el aprendizaje a través de las redes.

El uso de pantallas retrasa la maduración cerebral

El hecho de que en las últimas décadas el cociente intelectual se halla reducido drásticamente tiene su origen en la temprana exposición de los niños a las pantallas electrónicas. Así, según estudios como los realizados en la Universidad de Cincinnati (Ohio) nos demuestran esta asociación con los siguientes datos:

  • Los niños que son expuestos en la época de preescolar a las pantallas electrónicas evidencian un desarrollo mucho menor en la sustancia blanca del cerebro.
  • Esta área se relaciona con tareas del lenguaje y los procesos cognitivos.
  • Pasar de media entre 3 y 5 horas al día ante estos dispositivos se correlaciona con falta de atención, retraso en el lenguaje, problemas de conducta, resolución de problemas y baja de flexibilidad mental.

Nativos digitales que verán su futuro limitado

Michel Desmurget, autor del libro La fábrica de cretinos digitales, nos indica que estamos poniendo en riesgo el futuro de nuestros jóvenes. Ese retraso en su maduración, la dificultad para centrar la atención para crear, para pensar en el mundo y la realidad de una manera más original e innovadora son realidades que no todos los niños y los adolescentes logran desarrollar.

Todo ello revertirá en sus oportunidades futuras e incluso en el propio futuro de la humanidad. Desmurget enfatiza además la necesidad de que los nativos digitales se instruyan en áreas como la lectura, el arte, la música… Internet y la tecnología no es el problema, el problema reside en el uso que hacemos de ellas y en la exposición continuada de los niños a ellas.

¿Cómo afectan los videojuegos a los niños?

De forma casi paralela nos encontramos con un estudio que se ha dado a conocer en la plataforma científica abierta Frontiers, que afirma que jugar videojuegos en edades tempranas puede ayudar a los niños a desarrollar funciones cerebrales y tener una respuesta cognitiva más avanzada de adultos. En concreto, el proceso de juego aumenta la memoria de los niños y aumenta su conciencia especial en el espacio 3D.

Además, los jóvenes aprenden a reaccionar más rápido ante los cambios, lo que también se extiende hasta la edad adulta. Este desarrollo de la función cerebral mantiene su impacto positivo incluso si los antiguos jugadores dejan de jugar. Lo que es aún más chocante es que aquellos que nunca antes han jugado videojuegos pueden mejorar sus funciones cognitivas simplemente abriéndose al mundo de los videojuegos. Si bien al principio, es posible que no se observen cambios significativos, el proceso de juego regular ayuda a mejorar la función cerebral en los adultos y lo equipara con los que jugaban de niños.

Y lo cierto es que los videojuegos no son solo cosa de niños. Según otra nueva investigación de la Entertainment Software Association, más de la mitad de los adultos en los EE.UU juegan videojuegos , lo que no debería sorprender considerando la amplia gama de dispositivos de juego disponibles en el mercado y que de hecho, los smartphones actuales ofrecen la posibilidad de vivir una experiencia de juego similar a la que ofrecen las consolas.

Minecraft

Los videojuegos ayudan además a desarrollar el razonamiento moral

El impacto positivo de los juegos no se limita a mejorar la respuesta cognitiva. Según otro estudio, publicado en The Conversation UK, los juegos ayudan a desarrollar el razonamiento moral en la juventud. Sin embargo, los videojuegos para adultos con niveles peligrosamente altos de violencia tienden a disminuir el razonamiento moral, lo que finalmente hace que los niños sean más cínicos e indiferentes. Aún así, no existe una correlación directa entre jugar y volverse agresivo en la vida cotidiana. Eso es según una investigación a gran escala basada en casi tres docenas de estudios concluidos durante la última década.

Cierto es que en los últimos años se ha tratado de culpar a los videojuegos de muchos de los pecados de la sociedad moderna pero las recientes investigaciones científicas demuestran que los juegos sí que pueden tener un impacto abrumadoramente positivo en la salud física y mental de los niños. Obviamente, un tema tan delicado siempre debe abordarse con precaución y control, ya que no se puede descartar el asesoramiento de los padres. Con solo una pequeña cantidad de orientación y con un tiempo limitado a ellos, los juegos pueden demostrar su estatus beneficioso para la sociedad.

Seguramente ambos estudios estén en lo cierto, probablemente sean dos caras de la misma moneda y, realmente lo importante es que los padres acompañen a sus hijos en su introducción en el mundo digital. Necesitan de alguien que les enseñe a diferenciar de su uso como ocio y como trabajo, que además establezca límites en el tiempo y en el contenido.

Al final los padres tendrán que convertirse además en tutores digitales. Nunca tienen que ir los hijos por delante de sus progenitores, ya que, de ese modo podrán hacer lo que se les antoje sin que sus padres puedan si quiera imaginarlo.

¿Qué herramientas tienen los padres?

Un buen comienzo puede ser usando Family Link. Se trata de una aplicación de Google (para tablets y smartphones), que ayuda a los padres a establecer límites de tiempo, administrar las aplicaciones y juegos que pueden descargar y usar, así como hacer un seguimiento del uso que realizan de estos dispositivos.

Además de esto es fundamental promover las actividades “analógicas”, como practicar deporte, los juegos de mesa, dibujar, cocinar, hacer puzzles… En definitiva, darle al niño un gran abanico de alternativas al mundo digital, que desarrollen otro tipo de habilidades. De este modo tendrán una infancia más completa, llena de vivencias que fomentarán nuevas habilidades que les proporcionarán las herramientas para hacer frente con menos dificultades en la vida en su etapa adulta.

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